miércoles, 14 de junio de 2017

El amor platónico

1.
Vuela, vuela ligero.
Cruza, cruza el océano.
Ven conmigo en mis sueños.
Echa hacia atrás tu pelo,
tus ojos de hechicero
clava en los míos, cielo.
Dime que no soy cero,
llegar a importar puedo
al que ocupa mis sueños.

Sueño contigo, cielo.
Te describen muy tierno
los que dicen saberlo.
Yo sé eso comprenderlo.
Quisiera de ti un beso,
y un buen abrazo intenso,
oír sonar tu pecho,
aún cuando me despierto.
Quisiera no estar tan lejos...

2.
Se busca quien sepa abrazar.
Abrazar no es un acto vano.
Puede ser fácil, sencillo.
Pero hay un abrazo perfecto,
sentido, no superficial.
Abrazo que ofrece cariño,
calor, fuerza y complicidad.
De los que dan tanta tristeza
porque se tienen que acabar.
El abrazo que me completa,
Y comprende el mío además.
Se busca quien sepa abrazar.
Abrazar no es un acto vano.
Parece ser fácil, sencillo.
Pero es mucho más un abrazo.

martes, 16 de mayo de 2017

PRIMERA MALDICIÓN. El monstruo.

Vengan a mí los muertos.
Traed vuestras almas negras
a sus podridos cuerpos.
Sólo unid y cread,
matad del susto a Deimos,
acabad con la Muerte,
y destruid su ejército,
de vuestras carnes podridas
salgan huyendo los cuervos.

viernes, 17 de marzo de 2017

Sé que voy a morir sola

Voy a morir sola.
No quiero esto.
Ya no me importa.
No quiero amigos
que me abandonan.
Me deja sangrando
aquél al que un día
curé sus heridas.

No quiero amigos
que no me quieren,
un día no responden
y "desaparecen",
me dejan en " visto"
y no les importe
si me corto las venas
en medio del monte.

Yo no les importo.
Yo no les preocupo.
Sé que voy a morir sola.
Está bien, ya no me importa.

martes, 28 de febrero de 2017

Te odio.

Te odio. Os odio a todos. Esta noche he soñado que cogía una metralleta y os mataba a todos. Y me cebaba contigo. Me aseguraba de dejar tu cuerpo tan destrozado que te fuera imposible siquiera moverte aunque te convirtieras en un zombi. Te destrozaba cada centímetro de la cabeza, desparramaba tus sesos por el suelo. 
Y arremetía contra todo el resto: los que me habían herido, los que les habían ayudado, los que habían mirado. No dejé a nadie vivo. Me aseguré uno a uno de que estaban todos muertos. Destrocé cada cabeza con una pata de metal de una mesa rota. La clavé en cada pecho.
Luego volvía a donde estabas tú, y pisoteaba tus sesos, y te escupía, y te decía de forma burlona:
-Es sólo una broma, no te pongas así, no es para tanto. ¿Quién se divierte ahora a costa de quién?